Consejos para el correcto uso de productos cosméticos

Existe una amplia legislación europea que regula la fabricación, distribución y etiquetado de los productos cosméticos. De esta manera se podrá lograr, entre otras cosas, un uso seguro de los mismos.

Dentro de esta legislación cobra cada vez mayor importancia, la vigilancia y seguridad de los productos cosméticos una vez comercializados. Para ello es fundamental comunicar al Sistema español de Cosmetovigilancia, los efectos no deseados atribuibles a la utilización normal o razonablemente previsible de un producto.

La colaboración de consumidores y profesionales, en la notificación voluntaria de los efectos de estos cosméticos es muy importante, para detectar potenciales riesgos.

La implicación de las personas responsables es obligatoria. Su fin es el de notificar los efectos graves no deseados. Aunque es voluntaria cuando no se cumplen los criterios de gravedad. 

Recientemente la Agencia Española del Medicamento, ha publicitado un decálogo de buenas prácticas para el buen uso de productos cosméticos. A través de su sistema de cosmetovigilancia, se ha detectado que existen diversos efectos no deseados debidos al  mal uso de este tipo de productos cosméticos. 

Entre las múltiples consecuencias negativas del mal uso, cabe nombrar peligros tales como: 

  • Alergias cutáneas.
  • Infecciones. 
  • Eczemas.
  • Orzuelos.
  • Herpes labial.
  • Acné.
  • Caída de las cejas y pestañas.
  • Piel seca.
  • Manchas oscuras. 
  • Envejecimiento prematuro.
  • Etc. 

Y es que, es importante destacar, que los productos cosméticos se formulan y después son sometidos a evaluaciones de seguridad considerando el perfil toxicológico de cada uno de los ingredientes. Además del modo de aplicación, la información del etiquetado y la población a la que va dirigido el producto. Todo ello, siempre considerando su seguridad dentro del marco de su uso normal o previsible. Sin embargo, si se someten a condiciones distintas a las previstas o se emplean de forma inadecuada, la seguridad de estos productos no está garantizada.

Por ello, la AEMPS ha considerado importante aportar unas pautas sencillas. Su objetivo no es otro que el de concienciar a los consumidores de productos cosméticos Y así  evitar riesgos para la salud, derivados de un mal uso.

La AEMPS destaca entre los malos usos de los cosméticos:

  • No seguir el modo de empleo indicado en el etiquetado.
  • No considerar las advertencias indicadas.
  • Utilizar el producto para un fin distinto al previsto por el fabricante.
  • No respetar la fecha de duración mínima o el plazo de utilización después de la apertura (PAO). La longevidad del producto viene indicada en meses o años dentro del siguiente símbolo

Longevidad de productoPor otro lado, señala entre las malas prácticas más habituales que modifican las características que se han considerado a la hora de evaluar su seguridad:

  • Diluir el producto.
  • Mezclar productos distintos que no están destinados a mezclarse o trasvasar el producto a otro recipiente.  
  • Rellenar dispensadores comunitarios no reutilizables. 
  • Conservar los productos de forma inadecuada afecta tanto su estabilidad como a su seguridad. 
  • Compartir productos cosméticos que pueden estar en contacto con fluidos orgánicos y mucosas, como lápices de ojos o barras de labios.
  •  Utilizar el producto con las manos sucias.  

Para utilizar los cosméticos de forma segura, la AEMPS propone una serie de medidas a tener en cuenta, resumidas en la siguiente imagen:

Decálogo buen uso de productos cosméticos

Recuerda  siempre estas medidas, y llévalas a cabo, son  importantes para cuidar nuestra salud. Palabra de farmacéutico. 

Fuentes de información: Decálogo de buenas prácticas de uso cosmético. Aemps.

COMPARTIR EN REDES

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.